La Comunidad de Jubilados Universitarios A.C. reiteró su apoyo al proyecto impulsado por las autoridades universitarias y alertó sobre la incertidumbre en el pago de pensiones y jubilaciones

La Comunidad de Jubilados Universitarios A.C. expresó su respaldo al proyecto de reingeniería financiera que impulsa la Universidad Autónoma de Sinaloa, al considerar que se trata de una medida necesaria para garantizar la viabilidad económica de la institución y el cumplimiento de las prestaciones laborales de miles de jubilados.

El presidente de la agrupación, Saturnino Mascareño señaló que mantienen su apoyo a las acciones emprendidas por la administración universitaria, ante la falta de recursos extraordinarios por parte de los gobiernos estatal y federal.

“Nosotros ratificamos y refrendamos el compromiso de apoyar el proyecto de reingeniería que está llevándose a cabo desde la administración de la universidad. Estamos convencidos de que es necesario y de que necesitamos hacer algo por nosotros y para nosotros”, expresó.

Indicó que alrededor de seis mil jubilados dependen directamente de los ingresos que reciben de la universidad, aunque muchos cuentan también con la pensión del IMSS, por lo que consideró indispensable garantizar la continuidad del sistema de jubilaciones.

“De los seis mil jubilados aproximadamente que somos, la gran mayoría solamente vivimos y dependemos del ingreso de la universidad. Lo que ya tenemos es un derecho adquirido, pero también estamos conscientes de que si la institución no recibe recursos específicos de la federación y del estado, el problema seguirá creciendo”, advirtió.

El dirigente explicó que actualmente la UAS recibe únicamente las partidas ordinarias destinadas al funcionamiento institucional y al pago de personal activo, sin contemplarse recursos adicionales para cubrir la nómina de jubilados.

“El gobierno federal y estatal entregan la partida ordinaria a la que están comprometidos cada año, pero no se le agrega específicamente algo para el personal jubilado. Entonces las autoridades internamente le buscan cómo hacerle para cumplir con la obligación de pagarnos”, sostuvo.

Aseguró que el impacto financiero para la universidad es cada vez más fuerte y que las autoridades han tenido que recurrir a ajustes internos para solventar los compromisos laborales.

“Las autoridades en turno han tenido que hacer malabares, agarrar de un rubro y de otro precisamente para cumplir con esa obligación. El asunto es que llega un momento en que esto se vuelve insostenible”, afirmó.

El representante de los jubilados reconoció que, de acuerdo con información de la propia universidad, el pago correspondiente a la segunda quincena de mayo está garantizado; sin embargo, admitió que existe incertidumbre sobre los meses posteriores.

“Está expresado por las autoridades de la universidad que esta segunda quincena de mayo no habrá mayor problema para cubrirse, pero las venideras van a estar en función de lo que las autoridades logren hacer”, comentó.

Asimismo, reiteró que los jubilados continuarán aportando de manera solidaria al fondo de pensiones, aun cuando muchos de ellos probablemente ya no alcancen a beneficiarse directamente.

“Como jubilados somos aportadores solidarios. Es muy probable que ese fondo ya no nos beneficie a nosotros por la edad que tenemos, pero estamos pensando en las generaciones que vienen detrás y que habrán de gozar esta prestación”, señaló.

Finalmente, el dirigente advirtió que si el proyecto de reingeniería fracasa, la universidad podría enfrentar una crisis financiera aún más grave, similar a la ocurrida en 2016.

“Si este segundo intento se viene abajo, ahora sí estaríamos en alto riesgo de que la universidad se declare total y completamente insolvente para cumplir con el pago de nuestras jubilaciones”, puntualizó.

Por editor